
A menos de 60 días de que ruede el balón en la Copa del Mundo 2026, la fiebre mundialista ya se siente en el bolsillo de los viajeros. Un reciente análisis del sector hotelero revela que las tarifas en las sedes mexicanas han registrado incrementos drásticos, superando en algunos casos el 300% de su valor habitual.
El fenómeno, aunque esperado, ha sorprendido por su magnitud en las tres ciudades anfitrionas del país: Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Viviendas Turísticas (Amvitur) y firmas de análisis como Lighthouse, la situación se divide de la siguiente manera:
La hotelería tradicional no es la única bajo presión. El mercado de rentas temporales como Airbnb también está experimentando una transformación. En Monterrey, se estima que las rentas en zonas aledañas al Estadio BBVA podrían subir hasta un 600% durante los días de partido.
Este fenómeno está provocando que muchos inmuebles que antes se ofrecían para renta fija anual, ahora pasen al mercado de estancias cortas, reduciendo la oferta de vivienda para los residentes locales y elevando el costo de vida en las colonias cercanas a los estadios.
Como periodistas, observamos un patrón interesante: mientras que en sedes de Estados Unidos y Canadá los precios han comenzado a estabilizarse tras alcanzar sus máximos iniciales, en México la tendencia sigue al alza. Esto sugiere que la demanda nacional e internacional por ver a la Selección Mexicana en casa sigue superando la oferta disponible.
Para el turista promedio, la recomendación es clara: la planificación es la única herramienta contra estos precios. El sector hotelero ya alcanza ocupaciones proyectadas del 90% en las fechas clave, por lo que esperar a "último momento" podría significar quedar fuera de la jugada o pagar tarifas que, para muchos, resultan simplemente prohibitivas.
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